Origen e identidad.

Este grupo surgió en diciembre 2019. La identidad de nuestro grupo consiste en mostrar el servicio a los hermanos como el fruto madurado del Amor a Dios. Nos sabemos rescatados por Jesús y nos sentimos agradecidos a su amor y llamados a colaborar en la salvación de nuestros hermanos desde el ministerio del servicio. Somos conscientes de que desde nuestro bautismo somos un pueblo de reyes, estamos llamados a manifestar el reinado de Jesús a través del servicio, ya que nos dijo que “el que quiera ser el primero sea el último y el servidor de todos” (Mt 20, 26-27) y  dio testimonio de ello con su vida porque “no vino a servir sino a ser servido sino a servir y dar su vida como rescate por todos nosotros” (Mt 20, 28), y siendo Dios “se despojó de su rango, y tomó la condición de siervo, pasando por uno de tantos” (Fil 2, 6-11).

Vocación y misión.

Nuestro ministerio de servidores es un modo de imitar a Jesús; de dar de beber a Jesús que clama desde la cruz “tengo sed” (Jn 19,28). Lo hacemos sirviendo a Jesús en la persona de nuestros hermanos, especialmente los más débiles y necesitados.  Pues lo que hacemos por uno de ellos, lo hacemos al mismo Jesús: “Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme.”(Mt 25, 34-36)

Presente y futuro.

Nuestro servicio está llamado a crecer en una diversidad de iniciativas. Actualmente nos ocupamos de colaborar en eventos parroquiales, y en la preparación de festividades litúrgicas. Esperamos con el tiempo poder ocuparnos también de acoger a los miembros de nuestra comunidad parroquial dándoles la bienvenida y despidiéndolos en las celebraciones dominicales, y brindándoles un servicio de atención integral.

Nos reunimos una vez al mes en un grupo de vida fraterna, y queremos contar con todas aquellas personas que  se sientan llamados a servir, colaborando con responsabilidad en la preparacion y desarrollo de eventos y celebraciones litúrgicas, sin olvidar la importancia de la oración como fuerza para la acción.

A pesar de este parón por las circunstancias q estamos sufriendo,seguiremos con mucho ánimo y fuerza.

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