Unción de Enfermos

Por la Santa Unción nos ayuda el Señor,
para que libres de los pecados,
nos conceda la salvación
y nos conforte en la enfermedad

La Sagrada Escritura nos habla de este sacramento así: «¿Está enfermo alguno de vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, que oren sobre él y le unjan con óleo en nombre del Señor. Y la oración de la fe salvará al enfermo, y el Señor hará que se levante, y si hubiera cometido pecados, le serán perdonados» (St 5, 14-15).

La Unción de enfermos «no es un sacramento sólo para aquellos que están a punto de morir. Por eso, se considera tiempo oportuno para recibirlo cuando el fiel empieza a estar en peligro de muerte por enfermedad o vejez» (Sacrosanctum Concilium, 75).

Tenemos el santo deber de procurar recibir todos los medios que Dios nos regala para nuestra salvación.

Procurar recibirlos nosotros mismos y procurar que los reciban los que nos rodean, especialmente nuestros familiares ancianos o enfermos graves. No dudes en llamar al sacerdote para que administre este sacramento a la persona que lo necesite.

La administración de este sacramento se inserta dentro de la pastoral de enfermos y de las visitas que, tanto los sacerdotes como otros fieles que quieren acompañar a los enfermos, ancianos y necesitados, desean realizar según la advertencia del Señor: «Estuve enfermo y vinisteis a verme».

Los viernes por la mañana, además, llevamos la Comunión a todas las personas, ancianas o enfermas, que no pueden salir de casa y que solicitan este servicio.

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